13.7.07

ESO FUE LO QUE YO VI - Gloria Melania Rodríguez

Me despertaba —sólo a mí, no entiendo por qué— para ver los planetas ocultarse con el sol o a las arañas reconstruyendo sus redes.

Recuerdo —como ayer y ha pasado tanto tiempo— que antes de almorzar y en varias ocasiones le escuché recitar aquella poesía de la que sólo me queda una vaga estrofa.

Sin embargo, todas las noches el abuelo nos contaba cuentos y el que más me gustaba era el de su primera novia, cuando él tenía doce años y paseaba en bicicleta con ella. Comenzaba así: "Ella era suave y hermosa. La cabellera larga y ojos redondos y luminosos. Andaba siempre en bicicleta."

Una noche lo interrumpió el mayor de mis primos:

—Abuelo, no cuente cómo murió esa tarde porque hoy vino a buscarme en bicicleta cuando salía de la escuela.

—Abuelo - dijo mi hermana -, esta mañana dejó la bicicleta apoyada en un árbol y estuvo jugando con nosotros en el patio. Me escondí detrás de sus cabellos y nadie me vio.

—Abuelo —dijo otro de los primos—, tiene los ojos tan grandes que aprendí a nadar en ellos.

—Abuelo —dijo mi única prima—, ella lo está esperando.

Y con un tijera le cortó la barba, la quemó con la llama de un fósforo y en el humo apareció una bicicleta. El abuelo sonrió, luego bajó las escaleras pedaleando y al llegar a la calle se encontró con su novia.

Yo soy testigo de aquello. Todos lo somos. Todos vimos al abuelo irse en bicicleta.

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© 2007, Gloria Melania Rodríguez.
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2 comentarios:

Songo dijo...

Amo esa figura del abuelo, la evocación que hace Gloria M.
Para mí es uno "definitivo" de su autoría, me encanta!

Anónimo dijo...

Qué bello cuento! Laberinto alado