10.8.07

DESPRENDIMIENTO - Eduardo Soto

Esos rufianes, los dioses,
no se saldrán con la suya...
—Virginia Wolf, La señora Dalloway


Hela ahí: borracha y solitaria. No sé cuándo empezó. ¿Tendríamos un año juntos? Quizá fue cualquier día de esos que la dejé sola. Ya saben... El trabajo. Una botella. Dos: ¡estropicio! No supo parar, y ahora necesita un trasplante. He-pa-ti-tis, repitió el doctor cuando me vio en shock. Y –frío, cruel–, agregó las palabras muerte y fulminante, mientras señalaba con el dedo el espantajo grotesco y varicoso en la radiografía. Era su hígado. Enseguida decidí marcharme. Ustedes entenderán... La amo, y no puedo verla así. Sólo espero que alguno de ustedes encuentre este ensangrentado papelito de advertencia... Junto a la pistola y mi ficha de donante.

Avenida Cuba, Panamá, septiembre de 2001

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© 2007, Eduardo Soto.
Tomado del libro "Cuentos nada más" (UTP, Panamá, 2004)
Puedes saber más del autor [[AQUÍ]].

2 comentarios:

Songo dijo...

Este es un texto maestro que me impactó desde la primera vez que lo leí.

Centro Pen Guatemala dijo...

Buen final, maestro.
Chente