2.11.07

LA PATRIA - Minipresentación, edición #27

La patria. ¿Qué es la patria? Tierra de los padres. Lugar y tiempo del que venimos o del que ansiamos venir. Concepto que va más allá de nación, raza o pueblo y tiene que ver más con el origen y la felicidad: el origen primitivo de la felicidad y el afecto. En fin, ¿qué es la patria?

A mí la patria me llega a la mente en la forma de recuerdos e imágenes varias. Las más fuertes: de la infancia.

En la primera llueve, llueve, llueve sin pausa y a un ritmo perfecto e interminable. Y en el patio de una vieja casa que ahora habitan otros, en cuclillas en el suelo, veo caer un chorro que nace del techo como lo hace una trenza del cabello de una niña, y con fuerza va a dar, tenaz, sobre un antiguo agujero horadado con calma en una gran roca. En el ambiente se siente el olor de una comida especial y, a lo lejos, mi padre en la sala ejecuta con precisión la guitarra.

En la segunda, mi madre me hace señas para que me asome a la ventana. La ciudad es otra. Primer piso. Acabamos de comer algo dulce y amelcochado que se me pega a las encías y los dientes prolongando el placer del dulce en la boca. Al llegar, veo la caja roja de un organillero que, llamado por mi madre, inicia el recorrido por el repertorio codificado de hermosa música. Y en la pared, una foto inmensa de una pareja en pollera y montuno nos observa mientras bailan un punto que nunca termina.

En la tercera estoy rodeado de mis primeros compañeros de escuela. Todos cantan, como suelen hacerlo los preescolares, a todo grito, y mientras lo hacen sube lentamente la bandera en el asta. Rojo, verde, blanco y el águila sobre el nopal eternamente devorando a la serpiente. Más pequeña, pero igual de orgullosa, sube amarrada al mismo cordón la banderita panameña con sus estrellas y cuarteles tricolores. Y mi maestra, maestra mexicana igual que todos los niños que cantan con orgullo, me enseña al oído cómo cantarle a mi bandera el himno panameño.

La patria surge siempre del pasado: la queremos hoy, pero su significado nace en el recuerdo. De uno de gozo, que es como el que nos llega de la madre que nos ama. Un gozo que parece estar en otra parte, en otro tiempo, aunque esté aquí y ahora. Un significado que nos sigue de por vida, pero que se nos induce en un momento u otro: tiene génesis posterior al de nuestras vidas.

Pero en mi mente hay otras formas de la patria, de mi patria: el sabor de un queso blanco al ser mezclado con jalea de guayaba, el olor de la Vía España en diciembre cuando los árboles pierden sus últimas hojas, el sonido de miles de periquitos sobrevolando una y otra vez la Vía Argentina, el culantro sofriéndose con cebolla y ajo previo a una gran preparación, la arena negra de las playas del Mar del Sur, el sonido de las cuerdas de la mejoranera que inventaron mis antepasados mesanos, el color peculiar de los ríos que nacen en las montañas selváticas de Cerro Azul, la lluvia que no cesa e incluso cae de forma horizontal, varios diablos jumados bailando al toque de los tambores en Colón, el olor a alcanfor en un baúl con una pollera de gala con labores talco al sol, el sabor de las torrejitas de maíz, el alfajore, la sopa borracha, el chirrisco aromatizado con hiervas, el pan bon, la carimañola, el rondón y el tasajo entomatado, las puestas de sol en esa inefable región entre Ocú y Santiago, las rubias colinas en verano en el sur de Azuero, los delfines nadando libremente en la Bahía de Almirante mientras el sol se oculta, esa mujer que me supo amar y que en un gesto mutuo, una larga caricia, una pose simétricamente compartida y un beso pasional, interminable, me dijo “hagamos patria”.

El 3 de noviembre la patria que me vio nacer, la de mis mayores, la de esos recuerdos que me formaron en lo que soy hoy, cumple 104 años de haberse separado de Colombia (y el 28 de noviembre, 186 años de haberse independizado de España). Aunque según otras cuentas es un país más antiguo, según otras, mucho más joven.

En Panamá se fundó la población española más vieja de tierra firme: Santa María La Antigua del Darien. La primera en el Pacífico: la ciudad de Panamá. Tenemos la iglesia más antigua de América: la de Natá de los Caballeros. Y en Azuero, algunos de los asentamientos humanos más antiguos del continente. Sin embargo, Panamá es uno de los países más jóvenes de América. En cierta manera, es como si Panamá hubiera empezado hace menos de veinte años y, con los cambios vertiginosos y constantes que hoy se están dando, es un país aún en construcción. Sea como sea, es la tierra de la que vengo, en la que me he formado, aprendido a soñar y, siempre será, aquella a la que le debo el primer afecto.

Con estas ideas en el aire, feliz porque ese pedacito de tierra en el que por azar nací, esa "S" acostada como nos enseñaban en el colegio, ese puente angosto entre el sur y el norte de América, está hoy de fiesta, los dejo con la edición #27 de miniTEXTOS, con una selección muy especial de cuentos y poemas breves de Lili Mendoza, Angélica Santa Olaya, Carlos Oriel Wynter Melo, Oscar Sierra Quintero y este servidor.

JLRP, editor.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena presentación JL. Y ni hablar de los textos de esta edición.

Luigi.

Dioni dijo...

Cuando nos acostumbras a leer en Minitextos, los textos de más de tres párrafos parecen eternos. Sin embargo, cuando haces que la mente vaya a una tarde de diciembre, sentado en una hamaca viendo bandadas de pericos en el cielo, mientras devoras una torrejita de maíz con queso blanco al ritmo de una mejoranera, el tiempo toma forma de bandera blanca, con recuadros rojos y azules, que ondea orgullosa.
Gracias por tan precisa reflexion.
¡Viva Panamá, carajo!

Anónimo dijo...

Querido José Luis: Me hiciste llorar con la presentación de la revista. Yo siento igual,
quiero recomendarte la poesía Larica de Jorge Telier. Sos un encanto de persona.
Recibí mi abrazo,
Vilma

Anónimo dijo...

José Luis, mucha nostalgia trae tus reflexiones sobre el significado de la Patria. le envié la dirección a algunos amigo que viven fuera de Panamá,

felicidades y gracias por compartirla.

saludos

Ancel

Lili dijo...

José Luis:
Gracias por el homenaje a la Patria; lo aprecio infinitamente, más ahora que he perdido algo del encanto y huyo de mi casa pare evitar desfiles.
Regresa el encanto.
Lm

Songo dijo...

Qué más te puedo decir hermano?
En el corazón vibran esas palabras tuyas! y son de todos...

j4ur14 dijo...

te envidio. La clase de recuerdos que tienes de tu infancia se ven mucho más ricos que los que yo pudiera tener, hijo de una patria no tan joven con otra clase de desarrollo, digamos un tanto castrador de lo que sería una infancia llenar de aromas y tierra.

En fin, un abrazo desde Chile, y gracias por tu pluma.

Anónimo dijo...

José Luis:

Hermosísimo tu texto sobre la patria. Salvo los
detalles circunstanciales, que cada quien vincula con
lo vivido, el sentimiento es perfectamente
compartible. Enhorabuena. Tu amigo

David

GORKA dijo...

José Luís!! Belleza de texto! Felicidades por esta edición de minitextos.

Songo dijo...

Lo bueno y verdadero¡ nunca es pasajero.
Este texto es una prueba José Luis

José Luis RODRÍGUEZ PITTÍ dijo...

Muchas gracias.